𝘾𝙚𝙧𝙩𝙚𝙯𝙖
¿Que cómo lo sé? No tengo la menor idea. En algún punto de mi vida comencé a no temerle a la muerte, a correr hacia el peligro con la certeza de que no moriría aún. No esa vez, ni la otra, ni la de después. Y así, recorrí de 2000 km de selva, me adentré en comunidades marginales donde la violencia se respiraba en el aire, desandé a media noche por cualquier calle a oscuras con aquel extraño sentimiento de faltarme tanto por hacer, que la muerte aún no me alcanzaría.
A cuatro o cinco años de haber experimentado el primer síntoma de lo que es estar vivo, el sentimiento permanece intacto. No moriré joven y me aterra la idea de saberlo, porque significa únicamente que lo que me queda por hacer es mucho más de lo que he logrado. Demasiados planes ocultos para quien es capaz de anticipar un solo paso a la vez.
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