𝘿𝙚𝙨𝙫𝙖𝙧𝙞́𝙤𝙨

 


Vidas que comienzan y acaban. Cambios, para los que no estamos listos en ninguna ocasión cuando se trata de nuestros seres amados. Nacemos rodeados de dos o tres generaciones que desaparecen con el paso del tiempo y vamos llenando el vacío con otros que se incorporan al viaje: nacidos en el seno mismo de la familia o adquiridos al tomar senderos distintos al de nuestros padres. 


Tan efímera es la vida, tan frágil y voluble como el incierto caudal del manantial que se abre paso entre la maleza. Un día de la nada despertamos viejos y cansados, arrepentidos de todo lo que no hicimos cuando se podía o de las excusas que nos inventamos para no tener lo que estuvo al alcance de un sí. 


La vida nunca acabará para aquellos que esperan los amaneceres con la certeza de que sus sueños no son utopías. Los que renunciaron a soñar jamás conocerán el sabor de la vida, porque de nada valen los años vividos cuando el alma existe como raíz seca y agarrotada dentro de nosotros. 

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