𝘿𝙞𝙖𝙢𝙖𝙣𝙩𝙚𝙨

 


He visto diamantes a contraluz y todos contienen en mayor o menor escala manchas de carbón en su interior. Aún así, no dejan de ser preciosos y únicos. 

Cada ser humano las lleva dentro. Víctimas casi todos. Las más de las veces ignorantes de la imperfección que están destinados a cargar, para ellos no hay esperanza. Sin embargo, los agradecidos apreciarán la belleza, los desagradecidos perderán las uñas y los dientes tratando de llegar a lo que puede ser señalado, criticado, acusado... 

Así, proyectarán su improductividad e inconformidad, nada menos que en esos otros que se han dedicado a resaltar sus propios valores y a soportar las manchas con una sonrisa. Entender que no existe la perfección y que aún así se puede ser feliz, es un estado mental reservado a los nobles de espíritu. 

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