𝙊𝙘𝙖𝙨𝙤



“La soledad nos consume en este planeta de sombras, donde los árboles no son más verdes ni los océanos turquesa, donde las aves, incapaces de alzar vuelo arrastran su plumaje sobre la árida tierra, donde la capa de polvo suspendida en la atmósfera nos muestra un sol pardo y opaco, triste. 

 

El ocaso de una civilización que se lleva consigo toda esperanza de resurrección, sin nacimientos ni muerte. Sólo nosotros: los últimos destinados a vagar en tinieblas, mientras devoramos los restos de los caídos. Nos alimentamos los unos de los otros. Arrancamos tiras a la piel de todo el que muestra flaquezas y nos volvemos menos humanos cada día. 

 

Damos reverso a la evolución que nos convirtió en la especie privilegiada que fuimos. La hora del desenlace ha llegado. El esperado fin se muestra ante nosotros, no como una tormenta de azufre enviada por los cielos, ni una lluvia perenne capaz de barrer los pecados, sino como una civilización más en deterioro, tan absoluto y pausado como la creación misma.


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