𝙏𝙧𝙖𝙣𝙨𝙞𝙘𝙞𝙤́𝙣
Siento un cosquilleo en mis extremidades que me hace notar apenas que estuvieron ahí, formando parte de un cuerpo material del que ahora soy carente. Me creo capaz de moverme, aunque sigo renuente y temeroso de hacerlo porque temor a delatar el escondite que me protege.
He estado huyendo por tanto tiempo que no logro reajustar mis pensamientos al hecho de que ahora soy libre. Anoche los vi marcharse y luego todo se volvió negro como en un sueño.
Me siento ligero en el interior, de aquella carga de emociones negativas de las que sólo puedo recordar sus nombres, mas no su sabor. La tristeza, recuerdo que tenía un sabor amargo. La degusté tanto en vida que mi garganta recuerda sus matices. Tiene mezcla de gardenia, que la vuelve adictiva y engañosa. He tragado tristeza y no sabe bien, a pesar de que a veces huele a flores. Ese constituyó uno de los motivos por los que mi curiosidad de principiante se vio incitada a probarlo todo, porque me gusta todo lo delicado que viene ceñido en ellas. Las flores son exquisitas y complicadas, orgullosas a veces. Representan el fin en muchas maneras, simbólicas todas a mi parecer. Al ser otorgadas a aquellos que abandonan la vida terrenal, representan el cambio a una nueva forma. Cuando están destinadas a convertirse en fruto, representan lo efímero de la belleza.
En todos los casos persiste el hecho de que no se es flor para siempre, como tampoco es posible estar triste todo el tiempo.
Un olor a musgo llega a darle cuerpo al ambiente vacío donde yazco. Asumo de manera inmediata que podría estar en medio de un bosque húmedo y resulta agradable percibir algo cuando aun no se de lo que me rodeo. Desconozco mis habilidades después de la transición, pero puedo al menos sentir olores.
Saboreo el aire en un intento por amplificar lo que llega desde el exterior. Así, logro notar que hay un toque salado en el aire como de agua mar o de lágrimas, quizá. Es probable que haya llorado antes de que me arrebataran la vida, antes de saber lo que bueno que podía ser entregarla sin pelear.
Me cuestiono en ese instante qué relación tienen la tierra y el mar. Dos composiciones opuestas, aunque ambas representen la vida. Concluyo que no tengo la mínima idea de a dónde pertenezco, a qué especie o a qué género, aunque tal hecho no me produce inquietud alguna. He roto todos los lazos, pero, ¿con qué exactamente?
Sin embargo, soy consiente de que en otras circunstancias habría sentido curiosidad y la puerta cerrada de mis limitados conocimientos se habría abarrotado de interrogantes luchando por ver la luz. Todo eso antes de la transición, aunque aún no estoy listo para levantarme y volver a andar.
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